ESTATUTOS DE LA MUTUALIDAD DE EMPLEADOS DEL BANCO SANTANDER MUTUALIDAD DE PREVISION SOCIAL

 

TITULO PRIMERO

 

Naturaleza, capacidad y ámbito de actuación.

 

Artículo 1. –

La Mutualidad de Empleados del Banco Santander, Mutualidad de Previsión Social a prima fija (M.P.S.) constituye una entidad aseguradora privada sin ánimo de lucro que ejerce una modalidad aseguradora de carácter complementaria al Sistema de Seguridad Social obligatoria mediante aportaciones a prima fija de los mutualistas o de otras personas físicas o jurídicas y de otras entidades o personas protectoras.

La mutualidad en lo referente a su organización y funcionamiento se somete a la Ley 30/1995 de 8 de noviembre de Ordenación y Supervisión de Seguros Privados, Reglamento de mutualidades de previsión social aprobado por Real Decreto 1430/2002, de 27 de diciembre, Real Decreto 2486/1998, de 20 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados y demás normas complementarias.

La mutualidad en lo que se refiere al ejercicio de la actividad aseguradora se somete a la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, Reglamento de mutualidades de previsión social aprobado por Real Decreto 1430/2002, de 27 de diciembre, Real Decreto 2486/1998, de 20 de noviembre, de Ordenación y Supervisión de Seguros Privados y demás normas que regulen la actividad aseguradora.

Cualquier referencia que, a lo largo de estos Estatutos, se haga a la Mutualidad se entenderá referida a la “Mutualidad de Empleados del Banco Santander a prima fija, M. P. S.”

Artículo 2. –

La Mutualidad tiene personalidad jurídica propia y goza de capacidad plena, tanto sustantiva como procesal.

En su consecuencia, la Mutualidad puede adquirir, poseer, gravar, enajenar bienes de todas clases, disponer de ellos, contraer obligaciones y realizar toda clase de actos y contratos relacionados con sus fines y funcionamiento, de conformidad con lo dispuesto en los presentes Estatutos y en la legislación vigente.

Igualmente puede promover y seguir los procedimientos que fueren oportunos y ejercitar los derechos y acciones que la correspondan ante los Tribunales de Justicia ordinarios y especiales y órganos y dependencias de la Administración Pública.

La Mutualidad de Empleados del Banco Santander a prima fija, M. P. S. y los mutualistas en cuanto tales y no como tomadores de seguro o asegurados quedan sometidos a la jurisdicción de los tribunales del domicilio social de la entidad.

Artículo 3. –

El ámbito de actuación de la Mutualidad comprende a todos los empleados del Banco Santander y de aquellas entidades que, en función de lo previsto en estos Estatutos, se consideren pertenecientes al Grupo Santander, en lo sucesivo Grupo.

El ámbito territorial de la Mutualidad es internacional.

La duración de la Mutualidad será por tiempo indefinido.

Artículo 4. –

Podrán solicitar la clasificación de Entidad perteneciente al Grupo y al exclusivo objeto de la Mutualidad, todos aquellos empleados de Entidades o Empresas que por su vinculación estimen que pueden ser consideradas como pertenecientes al Grupo.

La afiliación estará condicionada a la decisión, en dicho sentido, de la Junta Directiva, que tendrá en cuenta el número de solicitantes y la vinculación con el Banco Santander de la Entidad que se trate.

La Junta Directiva de oficio, o a instancia de parte interesada, podrá, asimismo, considerar que una determinada entidad no forma parte del Grupo a efectos de la Mutualidad, si bien esta circunstancia no afectará a los Mutualistas existentes.

Artículo 5. –

En la organización de las actividades de la Mutualidad, se tendrán en cuenta las normas técnicas de carácter actuarial y mutual, en la forma que establece el Titulo V de estos Estatutos y en los Reglamentos de las diferentes Secciones.

 

TITULO SEGUNDO

Objeto Social

Artículo 6. –

El objeto preferente de la Mutualidad es la adhesión de los mutualistas a la Sección Básica de Auxilio por Defunción y el objeto complementario es garantizar a sus Mutualistas y a sus familias la percepción de prestaciones por Jubilación, Viudedad, Orfandad e Invalidez mediante Planes de Pensiones promovidos por la Mutualidad.

Artículo 7. –

Tanto los Planes de Pensiones como las eventuales secciones básicas y complementarias que se vayan creando, se regirán por sus respectivas Especificaciones y Reglamentos, cuya copia se entregará a todo solicitante, previamente a su adhesión al Plan o Sección correspondiente.

 

TITULO TERCERO

De los Mutualistas y Protectores.

 

CAPITULO I – Clases de Mutualistas y Personas Protectoras.

Artículo 8. –

Podrán ser Mutualistas todos aquellos empleados del Banco Santander o de Entidades del Grupo, a efectos de la Mutualidad, que soliciten su ingreso de forma voluntaria.

Serán Protectoras aquellas personas, físicas o jurídicas, que, por donación a la Mutualidad o servicios extraordinarios prestados al mismo, sean considerados por la Asamblea General con méritos suficientes para ser así conceptuados, con independencia de que sean o no mutualistas.

El título de Protector será únicamente honorífico, y el que lo ostente será facultado para asistir, por sí o sus representantes, con voz pero sin voto, a las reuniones de la Asamblea General y de la Junta Directiva.

Sobre la base de las circunstancias históricas que concurrieron en la fundación de la Mutualidad y la ayuda que siempre le ha prestado y la que continúa prestando se atribuye al Banco Santander con carácter permanente, el título de Protector.

 

CAPITULO II – Condiciones de admisión.

Artículo 9. –

Para acceder a la condición de Mutualista, será necesario que cumpla los siguientes requisitos:

1. Ser empleado del Banco Santander o de una entidad del Grupo, considerada como tal según lo dispuesto en estos Estatutos.

2. Solicitar la adhesión a la Mutualidad como Mutualista.

Una vez alcanzada la condición de mutualista se solicitará por parte de éste la adhesión a cualquiera de los Planes de Pensiones promovidos por la Mutualidad, siendo requisito indispensable para poder pertenecer a la Sección Básica de Auxilio por Defunción estar adherido a cualquiera de estos Planes.

Artículo 10. –

Las prestaciones que puede otorgar la Mutualidad son las contempladas en el artículo 65.1 de la Ley 30/1995 para las cuales haya obtenido autorización administrativa. La Mutualidad ha obtenido autorización administrativa para otorgar la prestación de fallecimiento regulada a través del correspondiente Reglamento de Prestaciones de la Sección Básica de Auxilio por Defunción.

 

CAPITULO III – Derechos y Obligaciones de los Mutualistas.

Artículo 11. –

Todos los Mutualistas tendrán igualdad de derechos y obligaciones, sin perjuicio de que las aportaciones y prestaciones guarden la relación reglamentariamente establecida con la circunstancia que en cada una de ellas concurran.

Artículo 12. –

Todos los Mutualistas tienen los mismos derechos políticos, económicos y de información.

1. Derechos Políticos.

Todos los Mutualistas tienen la cualidad de elector y elegible para los cargos sociales, en las condiciones fijadas por estos Estatutos, siempre que estén al corriente de sus obligaciones sociales, así como el derecho de asistir a las Asambleas Generales, formular propuestas y tomar parte en las deliberaciones y votaciones de las mismas en la forma establecida en estos Estatutos.

2. Derechos Económicos.

Los derechos económicos de los Mutualistas son los siguientes:

2.1. La participación en las derramas activas que se acuerden como resultado de los ejercicios. El cálculo del importe de la derrama se realizará de la siguiente forma:

 

Siendo:

= Derrama correspondiente al mutualista j.

= Derrama total

= Servicios acreditados del mutualista j a la fecha de pago de la derrama

= Sumatorio de los servicios acreditados de todos los mutualistas a la fecha de pago de la derrama

2. 2 – Participar en la distribución del patrimonio en caso de disolución conforme a lo dispuesto en estos estatutos.

3. Derechos de información.

3.1 – Todo Mutualista podrá solicitar por escrito, con anterioridad a la celebración de cada asamblea general, los informes o aclaraciones que estimen precisos acerca de los asuntos comprendidos en el orden del día. Los administradores estarán obligados a proporcionárselos en un plazo máximo de 30 días naturales contados desde la petición, salvo en los casos en que, a juicio del Presidente, la publicidad de los datos solicitados perjudique los intereses sociales. Esta excepción no procederá cuando la solicitud este apoyada por, al menos, la cuarta parte de los Mutualistas.

Esta negativa podrá ser impugnada de acuerdo con lo establecido en el artículo 109 del Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.<>

3. 2 – Cuando el Orden del Día prevea someter a la Asamblea General la aprobación de las cuentas del ejercicio económico o cualquier otra propuesta económica, los documentos básicos que reflejen la misma estarán a disposición de los Mutualistas en el domicilio social de la Mutualidad para que puedan ser examinados por los mismos desde la convocatoria hasta la celebración, sin perjuicio de la información resumida y suficiente que la Junta Directiva deberá enviar junto con la convocatoria. Los Mutualistas, durante dicho plazo, podrán solicitar por escrito a la Junta Directiva las explicaciones o aclaraciones que estimen convenientes para que sean contestadas en el acto de la Asamblea General.

3. 3 – Los Mutualistas podrán solicitar la verificación contable de las cuentas sociales de un determinado ejercicio debiendo efectuarse, en todo caso, cuando lo insten por escrito el 5 por 100 de los que hubiera el 31 de diciembre último, siempre que no hubieran transcurrido tres meses a contar desde la fecha de cierre de dicho ejercicio y no fuera preceptiva la auditoría de cuentas.

Los derechos estatutarios y garantías reglamentarias de cada una de las secciones en que se inscriba el Mutualista, surten efecto a partir de la fecha del acuerdo adoptado por la Junta Directiva y además satisfaga la primera cuota anual o fracción acordada, juntamente con los correspondientes derechos.

Artículo 13. –

Las obligaciones de los Mutualistas serán las siguientes:

1. Cumplir los acuerdos válidamente adoptados por los órganos de la Mutualidad.

2. Satisfacer el importe de las derramas pasivas y demás obligaciones económicas. El importe de la derrama se calculará de igual forma a la descrita en el apartado 2.1 del punto 2 del artículo 12 de los presentes estatutos.

En cada ejercicio social, la responsabilidad de los mutualistas por las deudas sociales será en todo caso inferior al tercio de la suma de las cuotas que hubieran satisfecho en los tres últimos ejercicios, con independencia de la cuota del ejercicio corriente.

La Mutualidad, siempre que sea posible, arbitrará sistemas para facilitar al Mutualista el pago de las cuotas, tales como descuento en nómina o domiciliación bancaria de recibos, en el Banco Santander.

 

CAPITULO IV – Bajas.

Artículo 14. –

Los mutualistas pueden causar baja libremente en la mutualidad bastando para ello que lo soliciten por escrito.

Asimismo será causa de baja la falta de pago de las derramas pasivas.

Los Mutualistas que causen baja vienen obligados a satisfacer sus cuotas en descubierto hasta el momento de su cese.

En cualquier caso y ante la baja de un Mutualista se estará a lo dispuesto en las condiciones legales fijadas por la Ley 50/1980, de 8 de Octubre, de Contrato de Seguro.

Artículo 15. –

Implicará causa de baja forzosa en la Mutualidad, perdiendo por tanto la condición de mutualista, cualquiera de las siguientes:

1º - No ostentar la condición de partícipe en alguno de los Planes de Pensiones promovidos por la Mutualidad.

2º - Sanción disciplinaria por actuación dolosa contra los intereses de la Mutualidad. La resolución será adoptada con carácter provisional por la Junta Directiva y sometida a ratificación por la primera Asamblea General que se celebre.

La baja laboral en el Grupo Santander, no afectará a los Mutualistas que sigan cumpliendo sus obligaciones con respecto a la Mutualidad, según lo establecido en estos Estatutos y los respectivos Reglamentos de las Secciones en que estén inscritos.

 

TITULO CUARTO

Régimen de Gobierno.

Artículo 16. –

La Mutualidad será regida y administrada por la Asamblea General y la Junta Directiva.

 

CAPITULO I – De la Asamblea General.

Artículo 17. –

La asamblea general debidamente constituida en la forma que determinan estos estatutos es la reunión de los mutualistas y protectores de la mutualidad, en su caso, para deliberar y tomar acuerdos como órgano supremo de expresión de la voluntad social en las materias que le atribuyen la formativa aplicable y los presentes estatutos.

La asamblea general estará integrada por:

a) El presidente y el secretario, o quienes les sustituyan, que necesariamente deberán ser miembros de la junta directiva.

b) Los mutualistas presentes. Entendiendo como presentes aquellos que hayan otorgado delegación de voto y los que hayan emitido voto por correo.

El Gerente, si lo hubiera, podrá asistir, con voz y sin voto a las reuniones de la Asamblea General cuando el Presidente lo autorice.

Asimismo, podrán asistir a la Asamblea, con voz y sin voto, los Protectores o sus representantes.

Artículo 18. –

Las reuniones de la Asamblea General serán ordinarias o extraordinarias. Las reuniones ordinarias tendrán lugar una vez al año; las extraordinarias siempre que lo acuerde la Junta Directiva o lo solicite el número correspondiente de Mutualistas.

La Asamblea General Ordinaria se celebrará, necesariamente, antes del 30 de Junio de cada año, con el objeto de examinar y aprobar, si procede, la Memoria, el Balance y Cuenta de Resultados referida al ejercicio precedente; así como la aplicación del excedente, si existiese, y los Presupuestos del ejercicio, y la elección de los miembros de la Junta Directiva y de la Comisión de Control de la forma establecida en estos Estatutos, y todos aquellos asuntos expresamente consignados en el respectivo Orden del Día, exceptuándose la modificación de Estatutos, o creación de nuevas Secciones.

la asamblea general ordinaria no hubiese sido convocada dentro del plazo legal establecido, podrá serlo a petición de los mutualistas y con audiencia de la Junta Directiva, por el juez de Primera instancia del domicilio social, quien además designará la persona que deberá presidirla.

Esta misma convocatoria, habrá de realizarse respecto de la asamblea general extraordinaria cuando así lo solicite un número de mutualistas que represente, al menos, el 5 por 100 del número total de mutualistas que hubiere en la mutualidad.

Las Asambleas Generales Extraordinarias serán convocadas a iniciativa de la Junta Directiva o a petición de 5 por 100 del número total de mutualistas que hubiere en la entidad.

En las Asambleas Generales Extraordinarias sólo se tratarán de aquellos asuntos consignados en el Orden del Día, siendo de su exclusiva competencia la modificación de Estatutos o creación de nuevas secciones, ampliando facultades para tratar cualquier tema que no sea el Balance y Presupuestos.

Artículo 19. –

Las convocatorias de la Asamblea General se harán por el Presidente de la Junta Directiva, con una antelación mínima de 15 días, por medio de correo, o cualquier otro medio que garantice su conocimiento por la mayoría de los Mutualistas, en el que se hará constar el Orden del Día, los asuntos a someter a votación, y la fecha y lugar de la Asamblea General.

La Asamblea General se celebrará necesariamente en la localidad en que resida el mayor número de Mutualistas de la Mutualidad, según los datos en poder de la Junta Directiva referidos al último ejercicio aprobado por la Asamblea General Ordinaria.

Artículo 20. –

Las reuniones de la Asamblea General podrán celebrarse en primera o segunda convocatoria. Entre una y otra bastará que medie el plazo mínimo de una hora.

Artículo 21. –

Cada Mutualista tendrá derecho a un voto, que podrá delegar en otro Mutualista, sin que cada Mutualista pueda representar a más de tres.

Será admisible el voto por correo indicando el sentido del voto, es decir, a favor, en contra o abstenciones, para cada uno de los asuntos sometidos a aprobación.

Se admitirán aquellos votos por correo que lleguen con, al menos, cinco días antes de la celebración de la Asamblea General.

La presencia física del Mutualista en la asamblea General, anula la posible delegación de voto y/o voto por correo que hubiese efectuado.

El voto por correo anula la posible delegación de voto que hubiese efectuado el Mutualista para la Asamblea General correspondiente.

Artículo 22. –

Para que la Asamblea se considere válidamente constituida, será necesaria la asistencia, la delegación y/o el voto por correo, de tal manera que supongan al menos la mitad más uno de los Mutualistas de la Mutualidad en primera convocatoria. En segunda convocatoria será necesario un quórum mínimo del 5% de los Mutualistas de la Mutualidad a fecha de convocatoria, excepto que en el Orden del Día respectivo se establezca modificación de Estatutos o creación de nuevas secciones, en cuyo caso será necesario que la representación alcance a la cuarta parte de los Mutualistas.

Artículo 23. –

Los acuerdos de la Asamblea se adoptarán por mayoría simple de los votos emitidos por correo y de los Mutualistas presentes y representados. Cuando resulte empate en una votación, decidirá con su voto el Presidente de la Asamblea. No obstante lo anterior, será necesaria la mayoría de los dos tercios de los votos presentes, representados y de los emitidos por correo para adoptar acuerdos de modificación de Estatutos, creación de nuevas secciones, fusión, escisión, transformación y disolución de la Mutualidad, así como para exigir nuevas aportaciones al Fondo Mutual.

Serán nulos los acuerdos sobre asuntos que no consten en el Orden del Día salvo en los siguientes casos:

• Convocatoria de una nueva Asamblea General.

• Realización de censura de cuentas por miembros de la Mutualidad o por persona externa, y

• Cualquiera otros si se hallan presentes la totalidad de los Mutualistas y así lo acuerdan por unanimidad.

Todos los Mutualistas, incluso los disidentes y los que no hayan participado en la reunión, quedan sometidos a los acuerdos válidos de la Asamblea General.

El acta de la reunión deberá expresar el lugar y la fecha de las deliberaciones, el número de asistentes, entre presentes y representados, un resumen de los asuntos discutidos, las intervenciones de las que se haya pedido que quede constancia, las decisiones adoptadas y los resultados de las votaciones. El acta de la Asamblea General deberá ser aprobada por la misma, bien a continuación de haberse celebrado, o dentro del plazo de 15 días, debiendo en todo caso firmarse por el Presidente, el Secretario y tres Mutualistas designados en aquella, uno de los cuales deberá ser designado entre los Mutualistas que hayan disentido de los acuerdos y se incorporará al correspondiente libro. Cualquier Mutualista podrá obtener certificación de los acuerdos adoptados.

Las conclusiones y acuerdos adoptados por la Asamblea se harán constar en el Libro de Actas, autorizándose con las firmas del Presidente y Secretario de la Asamblea.

Artículo 24. –

Podrán ser impugnados, según las normas y plazos señalados en el presente artículo, los acuerdos de la Asamblea General que sean contrarios a la Ley, a estos Estatutos o lesionen, en beneficio de uno o varios Mutualistas, los intereses de la Mutualidad. La sentencia que estime la acción producirá efectos frente a todos los Mutualistas, pero no afectará a los derechos adquiridos de buena fe por los terceros a consecuencia del acuerdo impugnado.

No procederá la impugnación de un acuerdo social cuando haya sido dejado sin efecto o sustituido válidamente por otro.

Están legitimados para el ejercicio de las acciones de impugnación los Mutualistas que hubieran votado en contra del acuerdo, constando en Acta, así como los Mutualistas ausentes y los que hayan sido ilegítimamente privados de emitir su voto. Se observarán las normas procesales de la Ley de Sociedades Anónimas relativas a la impugnación de acuerdos sociales, aunque refiriendo la proporción de capital social a la de votos.

La acción de impugnación caducará por el transcurso de un año desde la fecha del acuerdo. No quedan sometidas a dicho plazo de caducidad las acciones de nulidad de los acuerdos contrarios a la Ley que podrán ejercitarse pasado ese plazo por el procedimiento del juicio declarativo ordinario.

Artículo 25. –

Será competencia de la Asamblea General el debate de todos los asuntos propios de la mutualidad. Las competencias que correspondan a la Asamblea General en virtud de este artículo son indelegables, siendo preceptivo el acuerdo de la misma para:

1. Nombrar o ratificar y revocar a los miembros de la junta directiva.

2. Aprobar las cuentas anuales y la aplicación del resultado.

3. Acordar nuevas aportaciones obligatorias al Fondo Mutual, e igualmente acordar el reintegro de las aportaciones del Fondo Mutual según lo previsto en el artículo 11.1b) del Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.

4. Modificar los estatutos sociales.

5. Acordar la cesión de cartera, fusión, escisión, transformación y disolución de la mutualidad en los términos de los artículos 22, 23 y 26 de la Ley y concordantes del Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.

6. Ejercer la acción de responsabilidad frente a los miembros de la junta directiva.

7. Todos aquellos acuerdos en que así se exijan por la Ley, por este Reglamento o por los Estatutos.

8. Nombramiento de auditores y, en su caso, la elección de los miembros de la Comisión de Control Financiero.

9. Aprobar y modificar los reglamentos de prestaciones en caso de que la Mutualidad haya optado por la utilización de los mismos para documentar las normas contractuales que rigen la cobertura de los riesgos que garanticen.

10. Acordar la reducción de prestaciones en aquellas mutualidades en las que así lo prevean sus estatutos.

 

CAPITULO II – De la Junta Directiva.

Artículo 26. –

Constituirán la Junta Directiva seis miembros elegidos por la Asamblea General de entre aquellos candidatos presentados, que cumplan los siguientes requisitos:

• Ser Mutualista de la Mutualidad.

• Acreditar más de cinco años consecutivos como Mutualista.

• No ser miembro de la Comisión de Control.

Los miembros de la Junta Directiva serán elegidos y renovados por periodos de cuatro años, pudiendo ser reelegidos.

Artículo 27. –

Las vacantes de miembros, que se produzcan cada cuatro años por finalización del periodo para el que fueron elegidos, se notificaran con una antelación mínima de cuatro meses a la fecha de celebración de la Asamblea, al objeto de que puedan presentarse candidaturas para cubrir dichas vacantes. En los demás casos en que se produzcan vacantes, siempre que el número de éstas llegara a ser de tres o más, se notificará a los Mutualistas esta circunstancia, con una antelación mínima de cuatro meses a la fecha de celebración de la Asamblea más próxima, al objeto de que puedan presentarse candidaturas para cubrirlas.

El plazo de presentación de candidatos finalizará antes de los dos meses anteriores a la celebración de la Asamblea.

Todo aspirante a candidato precisará presentar en el citado plazo el aval de un número de firmas de Mutualistas superior al 15% del total de Mutualistas existentes al 31 de diciembre del ejercicio anterior, no pudiendo presentar con su firma cada Mutualista más que un número de candidaturas que resulte inferior o igual al número de vacantes a cubrir.

La Junta Directiva, antes de transcurridos diez días desde el vencimiento del plazo de presentación de candidaturas, comunicará a los aspirantes a candidatos la aceptación o denegación razonada de la candidatura.

Todo aspirante a candidato podrá recurrir ante la Comisión de Control las decisiones sobre este particular de la Junta Directiva, antes de transcurridos diez días de recibida la comunicación.

La Comisión de Control resolverá en un plazo inferior a cinco días sobre las reclamaciones existentes, previo análisis de la documentación y alegaciones presentadas por el recurrente y por la Junta Directiva.

La proclamación de candidaturas coincidirá con la convocatoria de Asamblea General y serán incluidos en ésta los nombres de los candidatos.

Si el número de candidatos proclamados es igual o inferior al número de vacantes, éstas se proveerán sin necesidad de votación.

Artículo 28. –

Será competencia de la Junta Directiva:

1º - Fijar las directrices generales de actuación en la gestión de la Mutualidad.

2º - Nombrar los cargos de dirección de la entidad a los que se refiere el articulo 40.1.a) de la Ley.

3º - Ejercer el control permanente y directo de la gestión de los cargos de dirección.

4º - Presentar a la Asamblea General, las cuentas anuales, el informe de gestión y la propuesta de aplicación del resultado.

Artículo 29. –

La Junta Directiva se reunirá, por lo menos, una vez cada seis meses, a fin de estudiar y resolver cuantos asuntos tenga pendientes.

Además de estas reuniones preceptivas, se reunirá siempre que sea convocada por el Presidente, bien por iniciativa propia o por haberlo solicitado así tres de sus miembros.

La convocatoria para las reuniones de la Junta Directiva deberá hacerse con una antelación mínima de siete días, y a la convocatoria deberá acompañarse el Orden del Día de la sesión correspondiente.

Artículo 30. –

Los acuerdos de la Junta Directiva se adoptarán por mayoría de votos de los presentes y serán ejecutivos desde su adopción sin necesidad de aprobación del acta correspondiente.

En caso de empate, decidirá el voto de calidad del Presidente.

Será necesaria la asistencia de la mitad más uno de sus miembros en primera convocatoria y en segunda convocatoria, que se celebrará una hora después de anunciada la primera, una asistencia mínima de dos miembros de la Junta Directiva, recayendo, en caso de no asistencia del Presidente, la delegación del voto de calidad del mismo en el miembro que éste designe.

Las deliberaciones y acuerdos de la Junta Directiva se harán constar en el Libro de Actas correspondiente, autorizándose con la firma del Presidente y Secretario.

La Junta Directiva podrá formar cuantas comisiones consultivas y ejecutivas estime oportuno, para el buen funcionamiento de la misma y de la Mutualidad.

 

CAPITULO III – Del Presidente y del Secretario.

Artículo 31. –

El Presidente y el Secretario, serán elegidos por los miembros de la misma entre ellos y su nombramiento durará hasta la expiración de su periodo de miembros, pudiendo ser reelegidos.

No serán compatibles entre sí los cargos de Presidente y Secretario.

En el Presidente de la Junta Directiva concurre la alta representación y dirección de la Mutualidad, del que es primera jerarquía y máxima figura representativa de los Mutualistas.

Serán funciones del Presidente de la Junta Directiva, o del Secretario, por designación expresa del mismo, que le sustituya, en caso de imposibilidad de ejercitarla por sí:

1º - Representar a la Mutualidad en todos los actos y contratos que se celebren, así como ante las autoridades, Centros de Administración del Estado y Entidades de toda clase, y otorgar y firmar, en nombre de la Junta Directiva, los poderes que sean necesarios para ejercitar en juicio y fuera de él todas las acciones que correspondan ante los Tribunales y Juzgados.

2º - Convocar y presidir las reuniones de la Junta Directiva, dirigiendo la discusión, así como decidir las votaciones en caso de empate.

3º - Fijar el Orden del Día en las reuniones de la Asamblea General y de la Junta Directiva.

4º - Inspeccionar los servicios administrativos y actividades de la Mutualidad cuando lo estime oportuno.

5º - Autorizar las órdenes de pago correspondientes a la aplicación de los distintos conceptos presupuestarios y los derivados de la concesión de beneficios y prestaciones económicas reglamentarias.

6º - Resolver con carácter de urgencia, ejercitando facultades de la Junta Directiva, en aquellos asuntos que requieran una solución inmediata, sin perjuicio de dar cuenta a los órganos de Gobierno en la primera reunión que se celebre.

7º - Las demás facultades que resulten de los presentes Estatutos y de los Reglamentos de las respectivas secciones.

Artículo 32. –

Serán funciones del Secretario:

1º - Actuar como tal en las reuniones de la Junta Directiva, redactando las actas, que habrán de ser autorizadas con la firma del Presidente, así como llevar los correspondientes libros de las mismas y de las de la Asamblea General.

2º - Redactar y confeccionar la Memoria anual del Ejercicio.

3º - Asistir al Presidente en la redacción del Orden del Día de las sesiones y cursar las convocatorias para ellas.

4º - Expedir, con el Vº Bº del Presidente, las certificaciones que sean procedentes.

5º- Cursar y tramitar los expedientes y comunicaciones que a la Mutualidad conciernen.

6º - Ejecutar los acuerdos de la Asamblea General y de la Junta Directiva.

7º - Inspeccionar los servicios administrativos y actividades de la Mutualidad cuando lo estime oportuno.

8º - Usar la firma de la Mutualidad en unión de la del Presidente, en los títulos de Afiliación de los Mutualistas a las distintas secciones.

9º - Autorizar, conjuntamente con el Presidente, las órdenes de pago corres-pondientes a la aplicación de los distintos conceptos presupuestarios y los derivados de la concesión de beneficios y prestaciones económico-administrativas.

10ª – Las demás atribuciones que resulten de los presentes Estatutos.

 

CAPITULO IV – De la Comisión de Control.

Artículo 33. –

Constituirán la Comisión de Control tres miembros elegidos por la Asamblea General de entre aquellos candidatos presentados, que cumplan los siguientes requisitos:

- Ser Mutualista de la Mutualidad.

- Acreditar más de tres años consecutivos como Mutualista.

- No ser miembro de la Junta Directiva.

Los miembros de la Comisión de Control serán elegidos por periodos de cuatro años pudiendo ser reelegidos.

Todo aspirante a candidato precisará presentar la firma de cincuenta Mutualistas.

El proceso y plazos electorales serán idénticos que los indicados para miembros de la Junta Directiva en el artículo 27 de los presentes Estatutos.

La Comisión de Control deberá reunirse, al menos, una vez al año, y cuando sean convocados por el miembro de la Comisión con mayor antigüedad en la Mutualidad, a propuesta razonada de cualquier miembro de la misma.

Las decisiones de la Comisión de Control se adoptarán por mayoría, siendo necesaria la presencia de todos sus miembros para quedar válidamente constituida.

Las funciones de la Comisión de Control serán:

- La verificación del funcionamiento financiero de la Entidad.

- El resultado de sus trabajos se consignará en el informe escrito dirigido al Presidente de la Junta Directiva antes de la Asamblea Ordinaria, a la que también deberá presentarse.

- La resolución de los recursos ante ella presentados por los aspirantes a candidatos a la Junta Directiva o a la Comisión de Control.

 

CAPITULO V – Del Gerente y Asesores.

Artículo 34. –

La Junta Directiva podrá contratar los servicios de un profesional con carácter permanente para el desempeño del cargo de Gerente. Sus facultades serán las inherentes a las de una normal administración.

De conformidad con lo dispuesto en estos Estatutos y demás preceptos concordantes de los diferentes Reglamentos, la Junta Directiva podrá establecer, en la forma que estime más conveniente, las asesorías técnicas precisas para el mejor cumplimiento de su función rectora.

 

TITULO QUINTO

Régimen Económico y Administrativo.

 

CAPITULO I – Recursos Económicos.

Artículo 35. –

Si en un ejercicio se obtienen resultados positivos se observarán las siguientes reglas:

a) Si no están totalmente cubiertas las provisiones técnicas o el margen de solvencia o el fondo de garantía no alcanzan el mínimo legal, los resultados positivos se destinarán a incrementar las reservas patrimoniales o el Fondo Mutual hasta que se cubran estas garantías.

b) Una vez cubiertas las provisiones técnicas y, el margen de solvencia y el fondo de garantía alcanzan las cuantías mínimas, los resultados positivos se destinarán:

• A sustituir las cantidades que hubieran sido aportadas por los mutualistas para constituir o aumentar el Fondo Mutual.

• El exceso sobre dichas cuantías, si existiese, podrá distribuirse entre los mutualistas mediante derramas pasivas.

Los resultados negativos podrán ser absorbidos por derramas pasivas o reservas patrimoniales y, por último, por el Fondo Mutual.

 

CAPITULO II – Régimen Administrativo.

Artículo 36. –

La contabilidad se desarrollará en los libros y de la forma legalmente establecida.

Asimismo, se crearán los sistemas administrativos que permitan en cualquier momento conocer la antigüedad del Mutualista, su situación en el pago de cuotas, y, en general, todos aquellos datos necesarios para determinar los derechos y obligaciones que estos Estatutos y los respectivos Reglamentos de las secciones a las que esté adherido le reconozcan.

Articulo 37. –

Las diferentes secciones tendrán entre sí una absoluta independencia económica, constituyendo sus propias Provisiones Técnicas, adscritas a la garantía de sus respectivas prestaciones reglamentarias.

Las derramas pasivas afectarán exclusivamente a los Mutualistas adheridos a la sección correspondiente en que, técnicamente, se estime sea necesaria su recaudación, aplicándose el límite establecido en el Artículo 15 a las cuotas correspondientes a la Sección o Secciones afectadas por la citada derrama.

Las derramas pasivas se exigirán a los Mutualistas por iniciativa de la Junta Directiva previa aprobación de la Asamblea General.

Artículo 38. –

Los pagos a efectuar por la Mutualidad en cumplimiento de sus funciones sociales podrán realizarse por conducto de sus oficinas o de las del Banco Santander. El ingreso o depósito en estos últimos surtirá plenos efectos liberatorios desde su fecha cuando previamente los interesados hayan prestado su conformidad. El cobro de cuotas y demás derechos que corresponde percibir a la Mutualidad también se realizará por los mismos conductos, sin perjuicio de lo establecido en el Artículo 13 de los presentes Estatutos.

Artículo 39. –

El Presidente, Secretario, cualquiera de los miembros designados por la Junta Directiva, y el Gerente, en su caso, son las personas autorizadas para, con su firma, disponer de los fondos y valores depositados en los Establecimientos de Crédito, necesitándose, en todo caso, dos firmas autorizadas para todas las operaciones superiores a tres mil euros.

Artículo 40. –

El ejercicio económico comenzará el 1º de Enero y terminará el 31 de Diciembre de cada año. Al término de cada ejercicio se redactará por el Secretario una Memoria de la situación de la Mutualidad, para su lectura, discusión y aprobación por la Junta Directiva, primero, para su dictamen por la Comisión de Control, en segundo lugar, para su aprobación o no, por parte de la Asamblea General, en tercer lugar y, por último, para conocimiento de los Mutualistas.

Artículo 41. –

La Mutualidad podrá publicar en Internet información, a través de su propia página, creada a tal efecto como medio para mantener un contacto constante con sus Mutualistas. La publicación en dicha página surtirá efecto de notificación oficial.

 

TITULO SEXTO

Disolución DE LA MUTUALIDAD.

Artículo 42. –

Serán causas de disolución de la Mutualidad:

a) – Imposibilidad manifiesta de cumplir sus fines sociales.

b) – La inactividad de los órganos sociales, de modo que resulte imposible su funcionamiento.

c) – Haber sufrido pérdidas en cuantía superior al 50 por ciento del Fondo Mutual, no regularizado con cargo a recursos propios o que afecte a reservas patrimoniales disponibles.

d) – Por haber quedado reducido el número de Mutualistas a cifra inferior al mínimo legal o por no realizar derramas pasivas conforme a lo dispuesto en la Ley 30/1995 de 8 de noviembre, de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.

e) – Por fusión en una Entidad nueva, o por absorción por otra Entidad.

f) – Por incurrir en causa de suspensión de pagos o quiebra.

g) – Por revocación de la autorización administrativa conforme a lo dispuesto en la Ley 30/1995 de 8 de noviembre, de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados.

h) – Por acuerdo de la Asamblea General, sí por cualquier circunstancia suficientemente justificada a juicio de ésta, reconociese, por mayoría absoluta, su disolución.

i) Por cualquier otra causa que se establezca en la normativa aplicable vigente en cada momento.

La Asamblea General nombrará una Comisión Liquidadora que actuará en el reparto del Patrimonio de la Mutualidad, conforme las directrices fijadas para la disolución en dicha Asamblea General.

Acordada la disolución de la Mutualidad se abrirá el periodo de liquidación, salvo en los supuestos de fusión o cualquier otro de cesión global del activo y pasivo. Durante dicho periodo, la Mutualidad conservará su personalidad jurídica y a la denominación social se añadirán las palabras “en liquidación”.

En caso de disolución participarán en la distribución del patrimonio los mutualistas que la integren en el momento en que se acuerde la disolución y quienes no perteneciendo a ella en dicho momento lo hubiesen sido en los tres últimos ejercicios, todo ello sin perjuicio del derecho que les asista a participar en el Fondo Mutual.

La liquidación de la Mutualidad se realizará conforme al régimen general de liquidación de Entidades Aseguradoras.

La disolución de la Mutualidad se realizará de acuerdo con el régimen previsto en la Ley y en el Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados tal y como establece el artículo 50 del Real Decreto 1430/2002, de 27 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de mutualidades de previsión social.